Sostenibilidad invisible: el lado oculto del software y su impacto en el planeta
- Andrés Irarrázaval Domínguez
- 4 jun 2025
- 2 Min. de lectura
Cuando hablamos de sostenibilidad, la mayoría piensa en cosas tangibles: bosques talados, océanos contaminados, fábricas echando humo o paneles solares brillando bajo el sol. Pero hay una capa menos evidente —silenciosa, intangible, casi fantasmagórica— que también está dejando huella en el planeta: el software.
Sí, el mundo digital no es tan “limpio” como creemos. Cada clic, cada video de gatitos, cada partida en un juego, cada archivo en la nube… todo tiene un costo ambiental. Y es hora de ponerlo sobre la mesa.
La nube no es una nube: es un campo de servidores hambrientos
Se estima que el sector tecnológico es responsable de cerca del 3.7% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, más que toda la industria de la aviación comercial. Suena ridículo, pero es real.
Los centros de datos (donde viven los datos que mueven nuestras apps, correos, juegos y redes sociales) requieren:
Refrigeración constante
Energía 24/7
Reemplazo frecuente de hardware
Y todo esto tiene una factura climática. Solo mirar TikTok durante una hora al día por un año puede consumir más de 200 kWh de energía, equivalente a dejar encendido un refrigerador durante 6 meses. Y no, no es broma.
Código verde: ¿puede un software ser sostenible?
Poco se habla de esto, pero la forma en que se programa importa. Un código eficiente:
Usa menos memoria
Requiere menos potencia de cálculo
Hace que el hardware dure más
Disminuye el consumo de energía en cada operación
Por eso hay un movimiento emergente llamado Green Software Engineering, que busca reducir la huella de carbono del software, desde su arquitectura hasta su ejecución. Es decir: menos líneas inútiles, menos energía desperdiciada.
Y aquí es donde entra Conectado
¿Un juego puede enseñar todo esto? Sí. Pero tiene que hacerlo sin sermones, sin panfletos y sin culpa climática. Tiene que simular el dilema real: "¿Cómo balanceo innovación, funcionalidad y sostenibilidad?"
Imagínate que Conectado incorpore un módulo donde el jugador tenga que:
Elegir entre servidores de bajo costo pero alta emisión, o centros neutros en carbono más lentos
Optimizar algoritmos para disminuir uso energético
Decidir si prioriza experiencia de usuario o eficiencia energética
Ahí se vuelve real. Ahí se vuelve poderoso. Porque la sostenibilidad no se trata solo de plantar árboles o reciclar. También se trata de cómo escribimos código.
El futuro de la sostenibilidad es híbrido: bits y hojas verdes
No podemos hablar de sostenibilidad sin mirar el mundo digital. Porque ese mundo —en el que confiamos para casi todo— está creciendo, y con él, su impacto ambiental.
Por eso, desde Conectado, proponemos una nueva forma de pensar:
No hay sostenibilidad si ignoramos lo intangible.
Hay que educar para que los futuros tomadores de decisiones comprendan que el progreso tecnológico también puede —y debe— ser responsable.
Conclusión: la sostenibilidad del mañana se programa hoy
Si queremos que el mundo cambie, tenemos que dejar de ver la tecnología como una varita mágica neutral. Cada línea de código es una decisión. Y cada decisión deja una huella.
Conectado puede ser el primer juego que no solo habla de sostenibilidad en campos y ciudades, sino también en servidores, algoritmos y plataformas digitales. Porque el planeta no solo se cuida con manos, también con teclas.



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