Del déficit de información a la acción sostenible: el modelo de déficit y el juego Re-conectado
- Andrés Irarrázaval Domínguez
- 25 nov 2025
- 10 Min. de lectura

La comunicación de la ciencia y la educación ambiental enfrentan un desafío común: ¿por qué, a pesar de tanta información disponible sobre sostenibilidad, a menudo no actuamos en consecuencia? Existe una idea clásica en divulgación científica llamada modelo de déficit de información, según la cual las personas no toman buenas decisiones porque les falta conocimiento, y la solución sería llenar ese vacío informativo. En palabras del senador estadounidense Daniel P. Moynihan, “todos tienen derecho a su propia opinión, pero no a sus propios hechos” washingtonpost.com, subrayando que sin hechos compartidos no puede haber decisiones informadas. Sin embargo, ¿basta con inundar de datos a la gente para lograr cambios? En este blog exploramos el modelo de déficit, su relevancia en la comunicación científica y la educación ambiental, y cómo el juego de simulación “Re-conectado” ofrece un enfoque innovador para superar ese déficit, promoviendo un aprendizaje activo basado en evidencia. Veremos cómo esta herramienta gamificada puede ayudar a estudiantes, ciudadanos y tomadores de decisiones a informarse mejor, corregir conceptos erróneos y pensar de manera crítica sobre sostenibilidad.
¿Qué es el modelo de déficit de información?
El modelo de déficit de información (también conocido como déficit de conocimiento o deficit model en inglés) sostiene que la opinión pública negativa o la apatía frente a la ciencia y problemas ambientales se deben principalmente a falta de conocimiento. En consecuencia, se asume que proporcionando información suficiente y “llenando” ese déficit, el público cambiará de parecer y apoyará las soluciones científicas o tecnológicas propuestas scidev.netscidev.net. En resumen, si la gente supiera más, actuaría mejor. Esta premisa motivó muchas iniciativas tempranas de comunicación científica y educación ambiental.
No obstante, numerosos estudios —y la experiencia práctica— han demostrado que la realidad es más compleja. Tener más datos no garantiza automáticamente actitudes más favorables ni comportamientos sostenibles. A veces ocurre lo contrario: por ejemplo, David Dickson señala que mientras más conocimiento técnico tenga una persona sobre un riesgo ambiental (como la energía nuclear o la ingeniería genética), mayor puede ser su preocupación o escepticismo al respecto scidev.net. Factores cognitivos, sociales y emocionales (valores, creencias, confianza en la fuente, etc.) influyen en cómo la gente procesa la información científica. Por eso, el modelo de déficit ha sido criticado por simplificar el problema a solo una falta de datos, ignorando que no siempre actuamos sólo con la razón.
Ahora bien, reconocer las limitaciones del modelo de déficit no significa descartar la importancia de la información. Al contrario, muchos expertos enfatizan que una ciudadanía informada es condición necesaria para tomar buenas decisiones. Dickson (2005), por ejemplo, argumenta que el diálogo democrático sobre cuestiones científicas solo puede fructificar cuando ambas partes manejan evidencia factual sólida; la toma de decisiones basada en evidencia es un ideal al que debemos aspirar en todos los niveles de la sociedad, y si falta información relevante, el comunicador científico debe “llenar” ese “déficit de conocimiento” scidev.net. En la misma línea, Dickson afirma que ofrecer información confiable de forma accesible es un pre requisito esencial para un diálogo saludable y decisiones efectivas scidev.net. En otras palabras, los hechos importan – pero cómo transmitimos esos hechos es igualmente crucial.
Del déficit informativo a la educación ambiental participativa
En educación ambiental tradicional, a menudo se ha seguido un enfoque parecido al modelo de déficit: bombardear con hechos y estadísticas sobre cambio climático, pérdida de biodiversidad u otros problemas, esperando que la toma de conciencia lleve a la acción. Sin duda, informar es necesario, pero la mera transferencia unidireccional de datos suele quedarse corta. Muchos educadores han visto cómo los estudiantes memorizan datos alarmantes, pero se sienten desconectados o impotentes respecto a qué hacer al respecto. Esto puede generar apatía, eco-fatiga o sensación de que el problema es tan grande que no importa lo que uno haga.
Aquí es donde entra la necesidad de enfoques más participativos y experienciales. En lugar de solo contar hechos, se busca hacer vivir la experiencia tras esos hechos. La comunicación científica moderna aboga por complementar la información con diálogo, contexto y participación activa del público. En el ámbito ambiental, esto significa crear espacios donde los alumnos o ciudadanos interactúen con las problemáticas, experimenten consecuencias en un entorno seguro y descubran por sí mismos las soluciones.
Un gran ejemplo de esta evolución es incorporar juegos de simulación en la educación ambiental. La gamificación y las simulaciones permiten a la gente aprender haciendo: en lugar de escuchar pasivamente una charla sobre huella de carbono, los participantes pueden asumir roles, tomar decisiones y ver los resultados de esas decisiones en tiempo real re-conectado.cl. Esta metodología convierte el aprendizaje en algo activo, emocional y memorable, mucho más allá de la absorción de datos por obligación. Veamos cómo esto se materializa en Re-conectado, una innovadora simulación educativa sobre sostenibilidad.
Re-conectado: una simulación para el aprendizaje sostenible
Re-conectado es un juego de simulación de sostenibilidad diseñado precisamente para cerrar la brecha entre saber y hacer. Creado en Chile, este juego (llamado “Conectado” dentro de la experiencia) coloca a los participantes en el centro de la acción climática. ¿En qué consiste? Los jugadores asumen el rol de actores clave en el mundo energético y ambiental – por ejemplo, empresas energéticas o líderes gubernamentales – y deben enfrentar escenarios de crisis climática, negociar políticas globales y tomar decisiones estratégicas de inversión y mitigación. Cada elección que hacen tiene consecuencias directas en el desarrollo de la partida. En palabras de su fundador, Andrés Irarrázaval, “asumes el rol de empresas energéticas, enfrentas crisis climáticas, negocias políticas globales y aprendes que cada acción tiene consecuencias” re-conectado.cl. La experiencia combina estrategia, cooperación, tensión y mucho aprendizaje práctico.
Este juego nació de la convicción de que aprender sobre sostenibilidad no tiene por qué ser aburrido ni abstracto. Irarrázaval cuenta que, durante sus estudios de posgrado, notó que por más que las clases fueran buenas y los datos científicos sólidos, “faltaba algo. Faltaba juego, emoción, participación. Faltaba vivir las decisiones, no solo analizarlas” re-conectado.cl. Re-conectado busca justamente eso: “reconectar” a los participantes con la realidad del cambio climático de forma vivencial. En lugar de un enfoque de déficit (donde el docente vierte información esperando que el alumno cambie), aquí el conocimiento se construye de forma interactiva. Los jugadores experimentan en carne propia los dilemas de la sostenibilidad: ¿Invertir más en energías renovables o en eficiencia? ¿Implementar un impuesto al carbono? ¿Cómo reaccionar ante una sequía severa o una crisis energética inesperada? Al navegar estas situaciones en el juego, las personas no solo aprenden qué decisiones son más efectivas, sino también por qué, al ver sus consecuencias simuladas.
Aprendizaje activo, evidencias y corrección de conceptos erróneos
A diferencia de una clase magistral tradicional, donde el flujo de información va en una sola dirección, en Re-conectado el aprendizaje es activo y bidireccional. Los participantes exploran, se equivocan, prueban estrategias y reciben retroalimentación inmediata de la simulación. Esto tiene varios beneficios clave para superar el déficit de información en temas de sostenibilidad:
Aprendizaje vivencial (“aprender haciendo”): En la simulación, las decisiones de los jugadores producen resultados visibles al instante (por ejemplo, cambios en las emisiones de CO₂ o en la temperatura global proyectada), ilustrando de forma concreta las relaciones causa-efecto de las políticas ambientales re-conectado.cl. Este feedback inmediato refuerza la comprensión, ya que los usuarios pueden experimentar distintas estrategias y observar cuáles funcionan mejor para mitigar el cambio climático. Al vivir las consecuencias, el conocimiento deja de ser teórico y se vuelve aplicable.
Corrección de ideas erróneas: Los juegos como Re-conectado ayudan a desmontar mitos comunes sobre sostenibilidad. Por ejemplo, en una simulación climática educativa se observó que tras jugar, los participantes ajustaron significativamente sus percepciones sobre qué acciones climáticas son más efectivas. Antes del juego, solo un 36% identificaba correctamente un impuesto al carbono como una medida muy eficaz contra el cambio climático; después de jugar, esa proporción subió a 78%. En contraste, un 35% creía inicialmente que la reforestación masiva sería la solución climática más crucial, pero tras la simulación solo un 12% mantuvo esa creencia re-conectado.cl. Estos resultados indican que la experiencia lúdica ayudó a distinguir entre soluciones de alto y bajo impacto, afinando la comprensión de los participantes sobre cómo abordar el problema de manera más efectiva y corrigiendo conceptos erróneos en el proceso re-conectado.cl. En otras palabras, el juego provee evidencia práctica que desafía suposiciones equivocadas, algo difícil de lograr solo con una lectura o conferencia.
Pensamiento basado en evidencias: Al tener que tomar decisiones dentro del juego y observar sus consecuencias, los participantes adoptan una mentalidad más científica y crítica. Empiezan a basar sus futuras decisiones en las evidencias recopiladas durante la simulación (“si hago X, ocurre Y”), replicando el método de prueba y error propio del pensamiento científico. Esto fortalece la confianza en los datos y en el análisis objetivo a la hora de debatir soluciones. Como afirmó Dickson, los “hechos… son la base de las buenas decisiones” scidev.net, y Re-conectado entrena a los jugadores para buscar esos hechos y usarlos en su favor.
Compromiso emocional y motivación: Un componente poderoso de Re-conectado es la inmersión emocional que genera. Al introducir elementos de juego de rol (por ejemplo, representar a un líder que debe tomar decisiones difíciles) se fomenta la empatía y el pensamiento sistémico re-conectado.cl. Los participantes deben colaborar, negociar y confrontar juntos las consecuencias de sus elecciones, lo que promueve un aprendizaje colaborativo. Además, ver que sus acciones virtuales pueden tener impacto positivo suele incrementar su esperanza y autoeficacia: muchos jugadores reportan sentirse más capaces de hacer una diferencia en el mundo real después de estas experiencias re-conectado.cl. En vez de salir abrumados por la magnitud de la crisis climática, salen inspirados al descubrir que existen soluciones y que sus decisiones importan. Esto contrarresta el efecto paralizante que a veces tiene el aluvión de datos negativos en enfoques puramente informativos.
En conjunto, estas características muestran cómo Re-conectado va más allá de llenar un déficit cognitivo de información: también cierra brechas actitudinales y de participación. Al conjugar conocimiento con experiencia, el juego crea un entorno seguro para explorar soluciones, aprender de los errores sin consecuencias reales, y construir confianza en la propia capacidad de incidir. De este modo, facilita la toma de decisiones informadas porque los participantes no solo saben más, sino que entienden mejor el contexto y se sienten motivados a actuar.
Aplicaciones prácticas en distintos niveles
Una virtud de Re-conectado (y de las simulaciones educativas en general) es su versatilidad. Esta herramienta se puede aplicar en diversos contextos para fomentar decisiones informadas sobre sustentabilidad:
En el aula (estudiantes): Docentes de secundaria o universitarios pueden integrar Re-conectado en sus cursos de ciencias, estudios sociales o educación ambiental. Tras aprender conceptos teóricos, los estudiantes juegan una partida donde aplican ese conocimiento en situaciones de la vida real simulada. Esto enriquece el currículo al conectar la teoría con la práctica. Los alumnos participan activamente, discuten estrategias entre ellos y posteriormente reflexionan sobre lo ocurrido en el juego. Varios profesores reportan que, luego de estas dinámicas, los estudiantes muestran mayor comprensión sistémica (ven cómo energía, economía y clima se interrelacionan) y se sienten más comprometidos con proyectos ecológicos en la escuela. Re-conectado sirve así como laboratorio de aprendizaje donde los futuros ciudadanos prueban a tomar decisiones complejas en un ambiente controlado.
Ciudadanos y comunidad general: Fuera del ámbito formal educativo, Re-conectado puede emplearse en talleres comunitarios, museos de ciencia, ONG ambientalistas o incluso en familia, a través de su versión en línea re-conectado.cl. Por ejemplo, un municipio podría organizar jornadas donde vecinos juegan a ser planificadores urbanos sostenibles, debatiendo cómo reducir las emisiones locales. Este enfoque participativo eleva la conciencia pública de forma amena: en lugar de solo repartir folletos con datos, se invita a la gente a descubrir por sí misma las mejores decisiones para su comunidad. Al jugar, los ciudadanos internalizan la información (la hacen propia) y suelen estar más dispuestos a apoyar iniciativas verdes en la vida real, pues entienden las razones detrás de ellas. La simulación se convierte en una herramienta de diálogo entre técnicos y vecinos, ya que todos parten de una base común de hechos experimentados durante el juego.
Formación de tomadores de decisiones: Incluso a niveles más altos, como en cursos de capacitación para funcionarios públicos, líderes empresariales o formuladores de políticas, este tipo de simulaciones son muy valiosas. Re-conectado u otros juegos similares permiten a los tomadores de decisiones ensayar políticas en un mundo virtual antes de implementarlas en el real. Esto fomenta una cultura de decisiones informadas y basadas en evidencia dentro de organizaciones e instituciones. Por ejemplo, un grupo de alcaldes podría simular acuerdos climáticos globales para entender las dinámicas de cooperación internacional y los efectos de distintas políticas (impuestos al carbono, subsidios a renovables, etc.). Al vivir esa experiencia, es más probable que incorporen consideraciones científicas en sus planes y que valoren los datos a la hora de diseñar políticas públicas. Como mencionaba Thomas Jefferson (y citaba Dickson), “si la gente está bien informada, se le puede confiar su propio gobierno” scidev.netscidev.net – y aquí podríamos parafrasear que si los líderes están bien informados (y han practicado con simulaciones), se les puede confiar nuestras ciudades y comunidades.
Conclusión: conocimiento + juego = empoderamiento sostenible
El modelo de déficit de información nos recuerda que el conocimiento es poder, pero también nos advierte que el conocimiento aislado no es suficiente para cambiar comportamientos. En temas de sostenibilidad, donde urge pasar de la conciencia a la acción, es esencial brindar información conectándola con la experiencia y la emoción. El juego Re-conectado ejemplifica cómo se puede abordar el déficit informativo de manera holística: no solo rellenando huecos de datos, sino transformando esos datos en vivencias significativas. Al jugar, estudiantes, ciudadanos y tomadores de decisiones aprenden haciendo, corrigen malentendidos y cultivan un pensamiento crítico basado en evidencias, todo en un ambiente que los motiva a involucrarse.
En última instancia, iniciativas como Re-conectado empoderan a las personas. Les dan las herramientas para entender problemas complejos y la confianza para actuar sobre ellos. Cuando la gente vive en un juego las consecuencias de ciertas decisiones y descubre soluciones efectivas, está mejor preparada para trasladar esas lecciones a la vida real. Así, se cierra la brecha entre saber y hacer: la información deja de ser un déficit y se convierte en acción informada.
En palabras de Moynihan, los hechos siguen siendo sagrados – no podemos tener “nuestros propios” hechos alternativos washingtonpost.com. Pero gracias a enfoques educativos innovadores, esos hechos ya no se presentan como meros números en un papel, sino como experiencias que iluminan el camino. Combinar conocimiento científico con gamificación puede ser la clave para formar generaciones capaces de opinar con fundamento, decidir con criterio y actuar con responsabilidad en la construcción de un futuro sostenible. ¡Jugar, decidir y cambiar el planeta van de la mano cuando aprendizaje y diversión se reconectan!
Fuentes consultadas: Dickson (2005) scidev.netscidev.net; Moynihan citado en Washington Post washingtonpost.com; Blog Re-conectado re-conectado.cl re-conectado.cl; Sitio oficial Re-conectado re-conectado.cl re-conectado.cl.


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