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¿Cuánto costará el calentamiento global? Un análisis de modelos económicos del daño climático

El cambio climático no solo es una crisis ambiental, sino también un desafío económico. Diversos modelos intentan proyectar los daños económicos (pérdida de PIB global) en función del aumento de la temperatura media del planeta. Sin embargo, las estimaciones varían enormemente según la metodología y supuestos de cada estudio. A continuación, examinamos seis proyecciones influyentes –Nordhaus (2017), Weitzman (2010), Dietz y Stern (2015), Hanemann (2008), Kalkuhl y Wenz (2020), y Burke et al. (2015)– y analizamos sus diferencias, fundamentos metodológicos y sus implicancias político-económicas. Veremos por qué algunos modelos predicen pérdidas modestas (unos pocos puntos del PIB) mientras otros alertan de posibles catástrofes económicas si las temperaturas suben varios grados. También discutimos cómo estas discrepancias influyen en el debate público y en la formulación de políticas climáticas.

 Comparación de funciones de daño climático: pérdida económica (porcentaje del PIB) según el aumento de la temperatura global. Cada curva corresponde a un estudio distinto: Nordhaus (2017), Weitzman (2010), Dietz & Stern (2015), Hanemann (2008), Kalkuhl & Wenz (2020) y Burke et al. (2015). La zona gris indica un rango extrapolado de posibles daños según Burke et al. (2015) más allá de los datos observados. Notar la divergencia creciente entre modelos a mayores niveles de calentamiento.

Principales modelos y autores: enfoques metodológicos

A continuación describimos brevemente quiénes son estos autores y qué caracteriza sus proyecciones económicas del cambio climático:

  • William Nordhaus (2017): Economista galardonado con el Nobel, pionero en integrar el cambio climático en modelos económicos. Su modelo DICE utiliza una función de daño cuadrática suave, estimando impactos económicos relativamente bajos por cada grado adicional. Por ejemplo, calibraciones tipo Nordhaus sugieren pérdidas ~1% del PIB a +2 °C, ~2–3% a +3 °C, y debajo de 10% incluso a +4 °C docs.climateinteractive.org. Este enfoque asume que la mayoría de sectores pueden adaptarse gradualmente, resultando en daños “grandes pero no catastróficos” en palabras del propio Nordhaus sinpermiso.info. En consecuencia, sus recomendaciones de política tienden a ser moderadas (p.ej. impuestos al carbono relativamente bajos y metas de mitigación graduales).

  • Martin Weitzman (2010): Reconocido economista (Harvard) que enfatizó la incertidumbre extrema y los riesgos catastróficos del cambio climático. Criticó las estimaciones optimistas, señalando que se basan en supuestos subjetivos y que “eventos futuros podrían ser catastróficos”, hasta el punto de que la pérdida esperada podría ser prácticamente infinita bajo ciertas distribuciones de riesgo sinpermiso.info. Weitzman desarrolló el llamado “teorema de la catástrofe”, introduciendo funciones de daño altamente convexas (no lineales) que coinciden con Nordhaus en bajas temperaturas pero se disparan exponencialmente ante calentamientos elevados. Su formulación sugiere que más allá de ~6 °C de aumento podría ocurrir un colapso económico del orden de >50% del PIB mundial (y aniquilación total en escenarios extremos) research-center.amundi.com research-center.amundi.com. En términos de política, Weitzman abogaba por aplicar el principio de precaución y gastar mucho más hoy para evitar siquiera la pequeña probabilidad de un desastre climático global lpeproject.org.

  • Simon Dietz & Nicholas Stern (2015): Economistas británicos; Stern es conocido por el informe Stern (2006) que urgía una acción climática contundente. En 2015, Dietz y Stern adaptaron el marco de Nordhaus pero asumiendo daños mucho más severos a altas temperaturas. Su modelo introduce daños convexos crecientes con la temperatura, hasta un 50% del PIB perdido a +4 °C docs.climateinteractive.org. También exploran escenarios de crecimiento endógeno donde el clima afecta la inversión y, por tanto, la senda de crecimiento económico cepr.org. El hallazgo clave es que, al incorporar riesgo climático y daños más grandes, incluso el modelo de Nordhaus justificaría recortes profundos de emisiones cepr.org. En otras palabras, una política climática mucho más agresiva resulta óptima si se considera la posibilidad de impactos muy elevados (o irreversibles) en el mediano plazo.

  • W. Michael Hanemann (2008): Economista ambiental que re-evaluó las estimaciones de daños de Nordhaus y otros, encontrándolas demasiado bajas. Hanemann revisó datos sectoriales (especialmente para EE. UU.) y estimó que a +2.5 °C la pérdida económica podría ser ~7% del PIB, es decir, 2.5 veces superior a la cifra de Nordhaus para ese mismo nivel de calentamiento research-center.amundi.com. Para lograr esto, ajustó la función de daño cuadrática de DICE aumentando su coeficiente de escala en un factor ~4.5 research-center.amundi.com. El efecto es una curva de daños más pronunciada: por ejemplo, en sus cálculos la economía global perdería alrededor de 7% del output a +2.5 °C (vs ~1–3% en DICE), y diferencias aún mayores a mayores temperaturas. Hanemann básicamente argumentó que Nordhaus omitía varias categorías de impacto y subestimaba riesgos, por lo que sus proyecciones deberían considerarse un piso mínimo de daños potenciales one.oecd.orgone.oecd.org.

  • Matthias Kalkuhl & Leonie Wenz (2020): Investigadores que adoptan un enfoque empírico con datos de producción regional y clima. En su estudio econométrico (publicado en 2020) analizaron paneles de regiones a nivel mundial para estimar cómo las variaciones de temperatura afectan la producción económica regional. Encontraron que los impactos dependen fuertemente del clima base de cada región: en países fríos, +1 °C reduce el PIB solo ~0.8%, mientras que en regiones cálidas, +1 °C causa hasta ~3.5% de pérdida de PIB obr.uk. Estos resultados sugieren que el efecto global promedio por grado es modesto al inicio (ya que muchas economías templadas no sufren grandes pérdidas inmediatas), pero empeora conforme más partes del mundo superan umbrales de temperatura. Importante, su modelo captura principalmente impactos crónicos (graduales, p. ej. productividad laboral, agrícola) más que eventos extremos agudos. Sus estimaciones –relativamente intermedias– fueron utilizadas por el NGFS (Network for Greening the Financial System) hasta hace poco para escenarios de riesgos financieros climáticos cepr.org. Bajo esas proyecciones, sin nuevas políticas, ~3 °C de calentamiento implicarían pérdidas globales moderadas (e.g. unos pocos puntos del PIB para 2100). No obstante, como veremos, incluso instituciones como NGFS han comenzado a actualizar sus supuestos a funciones de daño más pesimistas a la luz de estudios recientes.

  • Marshall Burke et al. (2015): Un enfoque top-down empírico, desarrollado por Burke (Stanford) y colegas, que correlaciona directamente datos históricos de crecimiento económico con variaciones de temperatura. Analizando seis décadas de datos globales, Burke et al. identificaron una relación no lineal: las economías tienen un “punto dulce” alrededor de ~13 °C de temperatura promedio anual, tras el cual más calor reduce significativamente el crecimiento nap.nationalacademies.org. Países ya fríos tienden a beneficiarse ligeramente de cierto calentamiento, pero países de clima promedio a cálido (donde vive la mayor parte de la población mundial) sufren desaceleración del crecimiento económico a medida que sube la temperatura nap.nationalacademies.org. Crucialmente, este daño impacta la tasa de crecimiento, no solo el nivel de producción, de modo que los efectos se acumulan con el tiempo. Proyectando a futuro, su estudio 2015 estimó que sin mitigación (escenario de ~4 °C en 2100) el PIB per cápita global sería ~23% inferior al escenario sin cambio climático docs.climateinteractive.org. Incluso con ~3 °C de aumento, previeron pérdidas de 15–25% hacia 2100 docs.climateinteractive.org. Estos números exceden por mucho a los de Nordhaus y otros modelos tradicionales. Burke et al. advierten que, de continuar las tendencias históricas sin adaptación efectiva, el cambio climático podría recortar varias décadas de crecimiento económico acumulado, afectando tanto a países pobres como ricos docs.climateinteractive.org. Sus hallazgos han ganado influencia en los últimos años y apuntan a que el costo de la inacción climática sería dramáticamente mayor de lo que se pensaba.

¿Por qué difieren tanto las proyecciones? Supuestos clave y sensibilidad al calentamiento

Como muestra la gráfica comparativa, las curvas de daño económico divergen más cuanto mayor es el incremento de temperatura. Estas diferencias provienen de supuestos metodológicos distintos y de cuán sensible considera cada modelo a la temperatura:

  • Forma de la función de daño: Nordhaus emplea una función relativamente plana (cuadrática de baja pendiente) donde los daños crecen lentamente con cada grado adicional lpeproject.orglpeproject.org. En cambio, Dietz&Stern o Weitzman usan funciones altamente convexas, añadiendo términos de orden superior que hacen que los daños se disparen exponencialmente a partir de cierto umbral research-center.amundi.com research-center.amundi.com. Por ejemplo, al pasar de 3 °C a 6 °C, el modelo de Nordhaus todavía proyecta pérdidas manejables (del orden de pocos puntos porcentuales), mientras que Weitzman o Stern anticipan un deterioro económico masivo (daños de 50% del PIB o más) docs.climateinteractive.org. Dicho de otro modo, Nordhaus asume retornos decrecientes del daño (cada grado extra causa un daño un poco mayor que el anterior, pero moderado), mientras Weitzman/Stern asumen retornos crecientes fuertemente (cada grado adicional resulta muchísimo peor que el anterior). La realidad es incierta, pero si existen puntos de inflexión climáticos (deshielo permafrost, colapso de ecosistemas, etc.), la respuesta económica podría ser no lineal y más cercana a esas curvas más empinadas.

  • Daño a nivel vs. daño a crecimiento: Otra discrepancia crucial es si el calentamiento reduce el nivel del PIB (producción anual) de forma transitoria o si también merma la tasa de crecimiento de la economía. Los modelos integrados tradicionales (IAMs) tipo Nordhaus suponen un impacto de nivel: por ejemplo, a 3 °C la economía funciona a, digamos, 97% de su potencial sin clima, pero sigue creciendo a su tasa normal a partir de ahí. En cambio, estudios empíricos recientes sugieren que el calentamiento puede frenar la capacidad de crecimiento en sí (p. ej. menos acumulación de capital, menor productividad sostenida año tras año) nap.nationalacademies.org nap.nationalacademies.org. Burke et al. (2015) encontraron que años más cálidos de lo normal reducen no solo el output inmediato sino también el crecimiento en años posteriores, con efectos persistentes hasta por 5 años nap.nationalacademies.org. Esto implica pérdidas acumulativas mucho mayores a largo plazo, ya que una pequeña reducción en la tasa de crecimiento, compuesta en décadas, deriva en brechas enormes en PIB. Dietz & Stern (2015) también exploran este concepto incorporando el clima en la dinámica de crecimiento endógeno, lo que acentúa los daños proyectados cepr.org. Por el contrario, si se asume que el daño es solo puntual (un shock anual), los modelos pueden sobreestimar la capacidad de recuperación de la economía vía inversión y adaptación.

  • Adaptación y cambios sectoriales: Las proyecciones también difieren en cuánta adaptación al cambio climático suponen. Nordhaus, mediante su método de enumeración sectorial, asumió que sectores como la agricultura o el turismo pueden reubicarse o ajustarse con cierto costo pero evitando pérdidas totales lpeproject.org lpeproject.org. Sus encuestas de expertos en los 90 reflejaban un consenso de economistas de que sociedades humanas se adaptarían bastante bien, limitando el daño económico incluso con clima alterado lpeproject.org lpeproject.org. En cambio, muchos econometristas hoy observan que la adaptación no está siendo tan efectiva como se esperaba: los datos globales de las últimas décadas no muestran una reducción significativa de la vulnerabilidad económica al calor nap.nationalacademies.org nap.nationalacademies.org. Además, modelos que incorporan efectos agudos (olas de calor extremo, inundaciones, huracanes) tienden a prever daños mayores que aquellos centrados solo en promedios anuales de temperatura. Por ejemplo, estudios que incluyen impactos de eventos extremos e interdependencias globales encuentran pérdidas más altas que los modelos de solo impactos crónicos locales obr.uk. Esto explica por qué análisis integrales (que suman efectos crónicos + eventos extremos + perturbaciones en comercio internacional) arrojan las peores previsiones, a la par de algunos ejercicios de expert elicitation (consultas a expertos) que también resultan pesimistas obr.ukobr.uk.

  • Incertidumbre y escenarios de cola (“fat tails”): Todos los modelos reconocen gran incertidumbre, pero la tratan de manera distinta. Nordhaus efectivamente trunca la incertidumbre asumiendo que escenarios muy extremos son poco probables o fuera de análisis. Weitzman, en contraste, subrayó que la distribución de resultados tiene colas pesadas: existe una pequeña pero no descartable probabilidad de aumentos de temperatura catastróficos (≥6–8 °C) o de impactos mucho peores de lo previsto sinpermiso.info. Si esos casos ocurren, las pérdidas económicas podrían ser astronómicas, invalidando el enfoque costo-beneficio usual. Por eso Weitzman afirmaba que la política climática es más un seguro contra la ruina que un problema de optimización puntual lpeproject.org. El “rango extrapolado” gris en la imagen destaca este punto: más allá de ~4 °C, no tenemos datos históricos ni certeza, pero las extrapolaciones (ej. de Burke et al.) sugieren desde pérdidas moderadas hasta colapso económico completo en el peor caso. Esa banda gris simboliza la incertidumbre radical: podría haber daños del 20% o del 100% del PIB mundial con calentamientos extremos. Ante tal rango, algunos argumentan que es prudente actuar como si estuviésemos ante un riesgo existencial.

En resumen, las diferencias metodológicas (forma funcional, inclusión de riesgos de cola, efectos en crecimiento vs nivel, ritmo de adaptación asumido, consideración de impactos directos e indirectos) explican por qué no hay consenso único sobre el costo económico final del cambio climático. Un metaanálisis reciente reflejaba estimaciones para un calentamiento de ~4 °C que iban desde apenas -4% hasta -23% del PIB global (e incluso un estudio outlier sugería ligero beneficio neto en 4 °C) obr.ukobr.uk. Así de amplia es la dispersión. No obstante, cabe destacar que todas las proyecciones serias coinciden en que el impacto económico será negativo y se agrava con cada grado adicional obr.uk. La discrepancia está entre si será un bache manejable o una catástrofe sin precedentes.

Implicancias para las políticas públicas y la acción global

Estas divergencias en las proyecciones económicas tienen profundas repercusiones políticas. Las estimaciones de los modelos influyen en la evaluación del “costo de la inacción” versus el costo de reducir emisiones, moldeando así la ambición de acuerdos internacionales, impuestos al carbono y regulaciones climáticas:

  • Políticas climáticas óptimas: Con daños bajos (al estilo Nordhaus), la política “óptima” suele ser gradual: un impuesto al carbono relativamente modesto ahora (por ejemplo ~$40/ton) y permitir cierto calentamiento (2.5–3 °C) como económicamente tolerable sinpermiso.info. De hecho, Nordhaus inicialmente argumentó que un calentamiento de ~3 °C podría reducir el bienestar económico solo ~2% sinpermiso.info, por lo que medidas más drásticas que un leve impuesto podrían no justificarse en un análisis costo-beneficio estándar. Por el contrario, los modelos de Stern, Weitzman o Burke indican que esa complacencia sería un grave error: si existe riesgo de perder 20–50% del PIB o más, entonces tiene sentido invertir fuertemente en mitigación para evitar esos escenarios. Por ejemplo, el informe Stern (2006) ya argumentaba que gastar un ~1% del PIB mundial al año en mitigación podría evitar perder ≥5-20% del PIB en el futuromudancasclimaticas.cptec.inpe.br researchgate.net. Esta lógica ha cobrado fuerza a medida que estudios como Dietz & Stern (2015) mostraron que incluso usando la estructura de Nordhaus, pero con daños convexos y menor descuento, se recomienda reducir emisiones agresivamentecepr.org.

  • Debate económico e ideológico: Las distintas visiones de daños han alimentado debates entre economistas. Los “optimistas” (no negacionistas, sino quienes prevén daños limitados) tienden a alinearse con posiciones de política más moderadas o de mercado (algunos justifican incluso las posturas laxas de ciertos gobiernos, argumentando que “aunque el cambio climático es real, será barato adaptarse”sinpermiso.info). Los “pesimistas” o precavidos, en cambio, suelen criticar a los anteriores por minimizar riesgos graves y por usar herramientas inapropiadas para eventos de baja probabilidad pero consecuencias enormes. La disputa Nordhaus vs. Weitzman es emblemática: Nordhaus defendía su enfoque como realista y basado en evidencia sectorial, mientras Weitzman acusaba a ese enfoque de ignorar la incertidumbre profunda y promover una falsa seguridad. Este debate trasciende lo técnico; influye en cómo políticos y el público perciben la urgencia climática. Por ejemplo, cuando Nordhaus ganó el Nobel en 2018, reconoció la importancia del tema pero muchos señalaron que sus recomendaciones eran tibias frente a la escala del problema sinpermiso.infosinpermiso.info. Al mismo tiempo, la trágica muerte de Weitzman en 2019 fue vista como la pérdida de una voz que demandaba tomar en serio los peores escenarios. En la arena política, quienes piden acción climática ambiciosa suelen citar a Stern o Burke (daños grandes, moralidad intergeneracional) mientras los que favorecen un enfoque incremental citan a Nordhaus o Tol (daños modestos, énfasis en costo económico de mitigar demasiado rápido).

  • Herramientas como el costo social del carbono (SCC): La estimación del social cost of carbon –el daño monetario de emitir una tonelada de CO₂– depende críticamente de la función de daño asumida. En EE. UU., por ejemplo, la administración Biden ha propuesto elevar el SCC federal a ~$190/ton, muy por encima de los ~$50/ton calculados con modelos tipo DICE anteriores lpeproject.org lpeproject.org. ¿Por qué? En parte porque incorporan nueva ciencia y funciones de daño más agresivas sobre impactos económicos futuros. Un SCC más alto justifica regulaciones ambientales más estrictas y mayores inversiones en energía limpia, dado que el beneficio esperado (daños evitados) es mayor. A nivel internacional, informes del IPCC y evaluaciones como la de la OCDE también han ido incorporando rangos de daño más amplios, aconsejando aplicar análisis de riesgo más que simples promedios. Hay una creciente recomendación de adoptar el enfoque precautorio: es preferible sobreestimar los daños potenciales que subestimarlos, ya que lo segundo podría llevar a preparar insuficientemente a nuestras sociedades ante choques climáticos severos cepr.org.

  • Planeación financiera y estabilidad: No solo los gobiernos, también los bancos centrales y reguladores financieros prestan atención a estos modelos. La NGFS (una coalición de bancos centrales) inicialmente usó la función de daño de Kalkuhl & Wenz (2020) como escenario “estándar”, pero en su actualización 2024 decidieron integrar un nuevo estudio (Kotz et al. 2024) que proyecta pérdidas mucho más altas cepr.org cepr.org. ¿La razón? Consideran que es más seguro para pruebas de resistencia asumir un escenario severo pero plausible, que no subestime los riesgos físicos del clima cepr.org. Con la función anterior (más benigna), las pruebas podrían estar pasando por alto riesgos sistémicos. Esta recalibración hacia el extremo superior (aunque no el máximo posible) refleja una postura de política prudencial: dado que las consecuencias de infravalorar el riesgo climático pueden ser devastadoras para la economía y las finanzas, es preferible errar por exceso de precaución cepr.org. Así, vemos cómo las diferencias académicas se traducen en decisiones concretas: los reguladores están incorporando stress tests climáticos con escenarios de daño severo (por ejemplo, PIB mundial un 10–20% menor a lo proyectado hacia 2050 en escenarios sin mitigación), lo cual impacta valuaciones de activos, primas de seguro, reservas bancarias, etc.

  • Consenso científico vs. económico: Es importante señalar que el ámbito científico del clima (físicos, climatólogos) hace tiempo considera catastrófico un calentamiento de 3 °C o más, por los impactos físicos irreversibles. Los economistas, sin embargo, recién en la última década han ido acercándose a esa visión de alto riesgo. Modelos como los de Nordhaus fueron criticados por presentar 3 °C como un escenario manejable económicamente sinpermiso.info –lo cual “aterra a los climatólogos” en palabras de Louçã sinpermiso.info–, porque implica tolerar impactos gravísimos en muchos sistemas naturales y sociales. Hoy, con mejor comprensión de vulnerabilidades económicas (por ejemplo, productividad bajo calor extremo, umbrales de supervivencia humana, migraciones, conflictos), las estimaciones se han ido corrigiendo al alza docs.climateinteractive.org docs.climateinteractive.org. Aún persiste incertidumbre, pero cada nuevo estudio tiende a ampliar el rango de posibles daños hacia escenarios más negativos. Esto ha llevado a una convergencia mayor entre ciencia y economía en el mensaje fundamental: el costo de no actuar frente al cambio climático probablemente sea mucho mayor de lo que sugerían las proyecciones económicas tradicionales cepr.org cepr.org.

Conclusiones

Las distintas curvas de daño climático –desde la moderada de Nordhaus hasta la casi apocalíptica de Weitzman– representan más que debates académicos; delinean futuros posibles de nuestra economía global ante el calentamiento. Para un público profesional y políticamente informado, entender estas diferencias es clave. No se trata de dirimir quién “tiene razón” con exactitud numérica (la realidad quizá caiga en algún punto intermedio o incluso fuera del rango actual), sino de apreciar las implicaciones de riesgo. Si existe incluso una posibilidad razonable de que el cambio climático reduzca el PIB mundial en varias decenas de porciento, o cause colapsos regionales, las políticas públicas deben reflejar esa posibilidad. En gestión de riesgos catastróficos, lo prudente es prepararse para escenarios adversos.

En términos prácticos, esto significa que los gobiernos y organismos internacionales, al diseñar sus estrategias climáticas, deberían ponderar seriamente las proyecciones más pesimistas y no solo las medianas. Modelos como los de Stern, Burke o Kotz et al. sugieren beneficios económicos muy significativos de limitar el calentamiento (<2 °C), evitando daños potencialmente enormes a largo plazo docs.climateinteractive.orgcepr.org. Incluso si las inversiones en mitigación y adaptación son costosas en el corto plazo, son una póliza de seguro frente a escenarios de devastación económica. Por el contrario, basar las políticas en visiones excesivamente optimistas (daños bajos) conlleva el riesgo de reaccionar tarde o insuficientemente, lo que podría dejarnos vulnerables a choques climáticos imposibles de gestionar a futuro.

En suma, el debate sobre “¿cuánto daño económico causará el cambio climático?” está en evolución, pero ya ha servido para algo crucial: sacudir la complacencia. La economía del clima ha pasado de suponer daños marginales a reconocer la posibilidad de impactos masivos. Esto impulsa una mayor alineación con la urgencia que la ciencia del clima viene señalando. Para los tomadores de decisión, el mensaje es claro: cuanto mayor sea el calentamiento global, mayor es el riesgo de pérdidas económicas muy graves –posiblemente fuera de la experiencia histórica de la humanidad cepr.org–, por lo que cada décima de grado cuenta. Al final del día, invertir en reducir emisiones y fortalecer la resiliencia no es solo un imperativo moral o ambiental, sino económico: es proteger el desarrollo y el bienestar global de este siglo y los venideros. Como dice un adagio, “más vale prevenir que curar”, y en el caso del clima, prevenir un desastre podría ahorrarnos pagar un costo incalculable más adelante. cepr.org sinpermiso.info

Referencias: Las proyecciones de daños económicas citadas provienen de la literatura especializada en economía del clima, incluyendo análisis de funciones de daño en modelos integrados y estudios econométricos recientes. Para más detalles, véanse Aerts et al. (2024) en VoxEU/CEPR cepr.org, la referencia técnica de En-ROADS docs.climateinteractive.org docs.climateinteractive.org, y las discusiones metodológicas en National Academies (2024) nap.nationalacademies.org, entre otros. Cada modelo mencionado (Nordhaus, Weitzman, Dietz & Stern, Hanemann, Kalkuhl & Wenz, Burke et al.) corresponde a publicaciones clave que fundamentan las curvas presentadas en la figura inicial. Estas fuentes resaltan la necesidad de seguir refinando nuestras estimaciones –incorporando nuevos datos de eventos extremos, adaptación y efectos en cascada– para orientar mejor las políticas climáticas en un contexto de incertidumbre, pero donde la evidencia apunta claramente a que la inacción saldrá muy cara cepr.orgsinpermiso.info.

 
 
 

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