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Producción mundial de petróleo en 2021: tendencias y desafíos

En 2021 la producción global de petróleo se recuperó parcialmente del derrumbe de 2020: alcanzó cerca de 89,9 millones de barriles diarios (mb/d) bp.com. Las cifras regionales muestran una fuerte concentración. Oriente Medio lidera con unos 28,16 mb/d (31,3% del total) bp.com, seguido de Norteamérica (23,94 mb/d, 26,6%) bp.com y la antigua URSS/CIS (13,83 mb/d, 17,1%) bp.com. Asia Pacífico produce 7,34 mb/d (8,2%) bp.com, África 7,29 mb/d (8,1%) bp.com, Sudamérica (y Centroamérica) 5,91 mb/d (6,6%) bp.com y Europa apenas 3,42 mb/d (3,8%) bp.com. Los principales países productores fueron EEUU (16,6 mb/d), Arabia Saudita (10,95), Rusia (10,94) bp.combp.com; tras ellos destacan Canadá (5,43) bp.com, China (3,99) bp.com, Irak (4,10) e Irán (3,62) bp.com (véase tabla). En Norteamérica la producción está dominada por EEUU (fracking) y Canadá (arenas bituminosas) bp.com. Oriente Medio descansa en gigantes como Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes e Irán bp.combp.com. En África sobresalen Nigeria, Angola y Libia, mientras en Sudamérica lo son Brasil, Venezuela y Colombia bp.combp.com.

Región

Producción (mb/d)

% mundo

Ejemplo de países principales

Oriente Medio

28,16 bp.com

31,3%

Arabia Saudita, Irak, Emiratos, Irán

Norteamérica

23,94 bp.com

26,6%

EEUU, Canadá, México

CIS (ex-Rusia)

13,83 bp.com

17,1%

Rusia, Kazajistán, Uzbekistán

Asia Pacífico

7,34 bp.com

8,2%

China, Malasia, Australia

África

7,29 bp.com

8,1%

Nigeria, Angola, Libia

Sudamérica*

5,91 bp.com

6,6%

Brasil, Venezuela, Colombia

Europa

3,42 bp.com

3,8%

Noruega, Reino Unido, Kazajistán

*Incluye también Centroamérica y el Caribe. Fuente: BP Statistical Review y datos IEA, OPEC.

Dependencia global y concentración en pocos países

El mercado petrolero mundial sigue extremadamente concentrado. Según la AIE, en 2022 sólo cinco países representaban el 52% de la producción global de crudo (EEUU, Arabia Saudita, Rusia, Canadá e Irak) eia.gov. Más aún, las 10 mayores naciones petroleras aportan ~73% del total eia.gov. El auge pospandemia de 2021 confirmó este sesgo: OPEP+ fue responsable de más del 75% del crecimiento de la oferta (Libia, Irán y Canadá encabezan los incrementos individuales) bp.com. En consecuencia, el mundo sigue dependiendo de unas pocas potencias. Por ejemplo, EEUU, Arabia Saudita y Rusia juntan cerca del 40% de la producción actual eia.gov. Esto genera dependencias críticas: muchas economías (p.ej. Europa, Japón) necesitan importar gran parte de su petróleo y gas de regiones politi­cizadas. Además, los principales actores pueden usar esta ventaja estratégica para influir en la geopolítica global (embargos, recortes de oferta, etc.).

  • Principales productores (2023): EEUU (22% del total), Arabia Saudita (11%), Rusia (11%), seguido de Canadá, China, Irak, Brasil, EAU, Irán y Kuwait eia.gov. Estos diez países suman 74% de la producción mundial.

  • Consumo concentrado: Simultáneamente, las grandes economías (EEUU, China, India, UE) consumen la mayor parte del petróleo, agravando la brecha entre oferta y demanda.

  • OPEP y OPEP+: El cartel de la OPEP y sus aliados (OPEP+) controlan ~80% de las reservas globales y han sido históricamente la “mano invisible” que estabiliza (o desestabiliza) el mercado. En 2021, sus decisiones (recortes o aumentos de cupo) dictan buena parte de la elasticidad de la oferta bp.com.

Estos factores crean un panorama con alta vulnerabilidad: cualquier perturbación geopolítica (conflicto en Medio Oriente, sanciones contra Rusia, etc.) puede disparar los precios o provocar escasez.

Implicancias para sostenibilidad y geopolítica

La dependencia del petróleo plantea dilemas de sostenibilidad y seguridad. Por un lado, el mundo está aún muy lejos de dejar los combustibles fósiles: en 2021 el 82% del uso energético mundial provino de fuentes fósiles bp.com. Sin embargo, las señales del mercado indican un cambio de fondo. El despliegue de renovables ha sido récord: en 2021 la energía limpia creció un 15% (5,1 EJ más) superando en crecimiento a cualquier otro combustible bp.com. La AIE advierte que, si se mantienen las tendencias actuales, para finales de la década las economías podrían crecer «sin consumir más petróleo, gas o carbón» iea.org; el llamado “peak oil” de la demanda podría estar a la vuelta de la esquina. Esto implica que una gran parte del crudo conocido podría quedar sin usar a largo plazo.

En términos geopolíticos, esta transición acarrea consecuencias mixtas. Por un lado, un mix energético más diversificado y débil dependencia del petróleo reduciría la capacidad de chantaje de los productores actuales. Por otro, el reacomodo genera fricciones: los países exportadores tradicionales deben replantear sus modelos económicos, mientras las potencias importadoras (o nuevas productoras) buscan asegurar sus suministros. La invasión rusa a Ucrania ha ejemplificado esta fragilidad: la crisis energética inducida por la guerra ha puesto la seguridad energética nuevamente en el centro de la agenda global iea.org. Los gobiernos hoy perciben que los “fundamentales” del mercado petrolero son volátiles – un exceso de oferta temporal puede volverse escasez de un momento a otro – y que las transiciones limpias, aunque ofrecen estabilidad futura, no son inmediatas ni garantizadas iea.orgiea.org.

En definitiva, el actual equilibrio geopolítico pivota en torno al petróleo: los países con reservas abundantes (Arabia Saudita, Irán, Rusia…) y alta producción (EEUU, Canadá) seguirán siendo actores cruciales para la estabilidad energética mundial. Las decisiones que tomen – sobre inversión petrolera, políticas climáticas o alianzas estratégicas – moldearán en gran medida la seguridad y precios del suministro para todos.

Recomendaciones estratégicas para gobiernos y empresas

1. Diversificar la matriz energética y de suministros.Gobiernos y compañías deben reducir la concentración de riesgos. En las economías dependientes, es urgente impulsar energías alternativas (renovables, biocombustibles, hidrógeno) que amorticen el impacto de fluctuaciones petroleras. Los productores pueden mitigar la vulnerabilidad reinyectando parte de sus ingresos petroleros en proyectos de energía limpia y en desarrollo de sectores no ligados al crudo iea.org. A su vez, convenios multilaterales y alianzas (p.ej. corredores de LNG, intercambios energéticos) ayudan a no estar “atrapados” por un solo proveedor.

2. Acelerar la transición energética con precaución.Invertir decididamente en renovables y eficiencia energética es clave para una transición segura iea.org. Se requiere escalar generación solar, eólica y baterías para desplazar progresivamente al crudo en generación eléctrica y transporte. Sin embargo, la AIE advierte que un abandono brusco de combustibles fósiles antes de asegurar la capacidad limpia adecuada puede encarecer la energía y perjudicar la economía iea.org. Por ello, los planes nacionales deben sincronizar la descarbonización con medidas de respaldo (ej. redes eléctricas robustas, redes de hidrógeno). Paralelamente, mejorar la eficiencia – en industria, edificios y movilidad – reduce la demanda energética sin sacrificar actividad económica, atenuando choques en caso de desabastecimiento iea.org.

3. Fortalecer la resiliencia de los mercados.Los gobiernos pueden reforzar las reservas estratégicas de petróleo y combustibles (como hace EEUU con la SPR) para amortiguar crisis temporales. Promover mercados energéticos líquidos y transparentes (p.ej. contratos a futuros, infraestructuras compartidas de almacenamiento) aumenta la flexibilidad. Además, debe contemplarse la reforma de marcos regulatorios y comerciales para evitar picos especulativos: la experiencia reciente muestra que la volatilidad financiera de los commodities puede agravar cualquier choque físico.

4. Asegurar la inversión energética sostenible.Empresas petroleras y sectores relacionados deben adaptarse al nuevo paradigma: diversificar inversiones (exploración responsable, captura de carbono) y prepararse para un futuro de demanda incierta. Al mismo tiempo, las políticas públicas deben incentivar la investigación en tecnologías “verdes” y brindar estabilidad a la industria mientras transiciona (p.ej. impuestos crecientes al carbono, subsidios a renovables). Según la IEA, cada dólar invertido hoy en energía limpia puede ahorrarse varios en crisis futuras iea.org.

En conclusión, la fotografía 2021 del petróleo es la de un recurso aún dominante pero cercado por tendencias disruptivas. Si bien un puñado de regiones y países mantiene el control del flujo mundial bp.combp.com, la carrera por la sostenibilidad – y la reciente inestabilidad geopolítica – están precipitando una reconfiguración. Para gobiernos y empresas, el mensaje es claro: no hay solución única. Se requiere tanto reducir gradualmente la dependencia del crudo (diversificación energética y eficiencia) como blindar el presente (respaldo de reservas y mercados resilientes) iea.orgiea.org. Sólo así se podrá navegar con seguridad en el delicado equilibrio de la política petrolera mundial.


Fuentes: BP Statistical Review 2022 bp.combp.com, IEA Oil 2021 y WEO 2022 iea.orgiea.org, EIA (2023) eia.gov, OPEC ASB 2022 bp.com y análisis de mercado. Cada cifra clave está citada según lo disponible.



 
 
 

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