Litio y transición energética: baterías, autos eléctricos y sostenibilidad
- Andrés Irarrázaval Domínguez
- 3 jul 2025
- 5 Min. de lectura
El corazón de la demanda de litio son las baterías de iones. Hoy más del 87% del litio mundial se destina a baterías pubs.usgs.gov, que impulsan coches eléctricos, almacenan energía renovable y alimentan dispositivos portátiles. La explosión de la movilidad eléctrica –conflicto mínimo en carbono local– ha disparado la demanda de litio y otros minerales: se estima que un vehículo eléctrico requiere 6 veces más minerales que uno a gasolina greencars.com. Así, la “solución verde” es en parte una ilusión higiénica: las baterías limpian la conducción, pero su producción arrastra huellas ambientales.
La minería de litio, sobre todo por evaporación en salares, consume enormes volúmenes de agua y altera ecosistemas frágiles elmostrador.clelpais.com. Por ejemplo, refinar una tonelada de litio puede requerir hasta 0,5 millones de galones de agua (≈1,9 millones de litros) greencars.com, evaporados en piscinas al sol. En zonas áridas como Atacama, esto hunde acuíferos y amenaza las fuentes de agua dulce (el nivel freático baja centímetros por año elpais.com, a la par que los pueblos circundantes ven racionarse su escasa agua potable elpais.com). Más allá del agua, la extracción abre brechas socioambientales: enormes superficies salinas quedan cubiertas de piscinas tóxicas, y las comunidades originarias (lickanantay, atacameños) denuncian impactos en su territorio, desde la pérdida de biodiversidad hasta tensiones sociales (banderas negras al paso de camiones, inseguridad) elmostrador.clelpais.com.
En contrapartida, las tecnologías de baterías avanzan: se fomentan procesos de reciclaje (en 2023 unas 90 empresas en Norteamérica y Europa ya trabajan en revalorizar baterías de litio pubs.usgs.gov) y surgen alternativas (baterías LFP sin cobalto, por ejemplo). Sin embargo, en un horizonte cercano la pregunta persiste: ¿podemos saltar del petróleo a unas baterías realmente verdes si al hacerlo trasladamos todos los impactos al otro extremo del planeta? La respuesta exige contabilizar toda la cadena: desde la extracción y procesamiento (huella de carbono y químicas tóxicas) hasta la eliminación (porcentaje de reciclaje aún bajo) greencars.compubs.usgs.gov.
América Latina, epicentro del litio: oportunidades y riesgos
Latinoamérica está sentada sobre un tesoro, pero la explotación importa cómo se hace. El “Triángulo del Litio” –Bolivia, Argentina y Chile– concentra cerca del 53% de los recursos y el 46% de las reservas certificadas globales wilsoncenter.org. Con grandes inversiones en ciernes, el continente podría convertirse en la principal despensa mundial de baterías. Las exportaciones de minerales críticos (litio y cobre) ya facturan decenas de miles de millones de dólares al año, y se espera que superen pronto los ingresos por combustibles fósiles regionales iea.org. El potencial es claro: estabilidad económica, industrialización local (fabricas de baterías y productos químicos), empleo y cadena de valor que retenga riqueza.
Pero también lo son los desafíos. Un nuevo informe de la CLACSO aboga por la cooperación regional: sin una estrategia común los países competirán entre sí por inversiones extranjeras y terminarán exportando materia prima sin valor agregado ri.conicet.gov.ar. Bolivia, tras décadas de estudios, corre a cerrar acuerdos con empresas chinas y rusas (US$2.8 mil millones comprometidos en 2023) para industrializar su litio, pero enfrenta dilemas técnicos y financieros reuters.com. Argentina acelera, liderada por proyectos en Jujuy y Salta, con producción casi quintuplicada respecto de 2021 voi.id. Chile planea recuperar el liderazgo perdido frente a Australia. Sin embargo, en todos estos países la tensión central será social: ¿ganan las comunidades, o sólo ganan las mineras? Las poblaciones indígenas y locales piden consultas reales y que el litio sirva al desarrollo propio, no sólo al bolsillo de multinacionales.
Impactos ambientales y sociales: salmuera vs roca dura
La forma de extraer el litio marca la diferencia. En Chile, Bolivia y Argentina predomina la extracción por salmuera: se bombea agua salada a la superficie y se deja evaporar al sol, concentrando el litio. Es barato energéticamente, pero exige quitar el preciado “agua del desierto” en entornos frágiles elpais.comelmostrador.cl. Los científicos advierten que los salares son ecosistemas relictos (restos de lagos antiguos), con balances hídricos negativos; cualquier alteración puede ser irreversible elmostrador.cl. De hecho, el mismo Salar de Atacama se hunde centímetro a centímetro con su explotación acuífera elpais.com. El experto Hugo Romero resume lapidario: “la minería del litio está secando el desierto”elpais.com.
En Australia y Canadá se extrae litio de roca dura (espodumena), en minas a cielo abierto. Ahí el impacto es distinto: se evapora menos agua, pero se invierte mucha energía en triturar y químicamente procesar la roca, generando huella de carbono propia y enormes pilas de desechos. Ambas vías mineras pueden generar conflictos: dinamitan ecosistemas, amenazan fuentes de agua dulce (p.ej. ríos, acuíferos), y pueden contaminar suelos con sales o reactivos químicos. Estas externalidades ambientales (pérdida de biodiversidad, polución, hundimientos) se suman a las tensiones sociales. En Chile y Argentina ya se documentan protestas indígenas y demandas judiciales reclamando falta de consulta y compensación justa elmostrador.clelpais.com.
Hacia una gobernanza justa y sostenible
El giro verde necesita líderes, no tiranos mineros. Para que el litio sea una bendición y no un agujero negro, se recomiendan políticas integrales y transparentes. Gobiernos, empresas e inversores deben aplicar prácticas de gobernanza responsable: procesos competitivos y públicos para las concesiones (nada de adjudicaciones directas opacas) interferencia.cl, evaluación ambiental rigurosa, normas estrictas de ESG (ambientales, sociales y de gobierno) y participación efectiva de las comunidades reporteminero.clinterferencia.cl. Es urgente que el Estado promueva una visión de largo plazo: planes nacionales de litio basados en evidencia científica, con diálogo territorial y metas de industrialización local (fábricas de baterías, cloruro/carbonato en origen) ri.conicet.gov.arreporteminero.cl.
Para las empresas, la recomendación es invertir en innovación limpia (tecnologías de bajo consumo de agua, plantas solares para evaporación, reciclaje de baterías) y en responsabilidad social (consultar y beneficiar a las comunidades locales). Se precisa un compromiso real con la “transición socioecológica justa”: respetar los derechos indígenas, garantizar royalties equitativos y reinvertir en desarrollo regional reporteminero.clinterferencia.cl.
Los inversionistas deberían filtrar sus portfolios con criterios verdes: financiar proyectos que demuestren transparencia (contratos publicados, estudios accesibles interferencia.cl) y sostenibilidad ambiental. También conviene diversificar: no “apostar todo al litio” de un solo país o yacimiento, sino apoyar cadenas de valor colaborativas. En suma, evitar repetir el modelo petrolero: no basta con tener el recurso; el reto es gestionarlo con inteligencia, ética y visión compartida. Solo así el litio puede impulsar la energía limpia sin secar los ríos ni las esperanzas de los pueblos originarios.
Fuentes: Datos e informes de USGS (Minerals Yearbook 2023/2024) pubs.usgs.govpubs.usgs.gov, IEAiea.orgiea.org, Visual Capitalist (infografía) y estudios académicos sobre sostenibilidad elmostrador.clelpais.com ri.conicet.gov.arreporteminero.clinterferencia.cl. Estos textos analizan el perfil de producción-reservas, el papel de América Latina en la nueva economía del litio, y los desafíos sociales y ambientales de su explotación.
Figura: Principales países productores de litio (2022) y reservas globales (producción en toneladas métricas y reservas en millones de toneladas) pubs.usgs.govpubs.usgs.gov. En el nuevo mapa del poder energético, el litio emerge como el “oro blanco” de la transición. Los datos son claros: en 2022 los mayores productores de litio fueron Australia (~61.000 t), Chile (39.000 t), China (19.000 t) y Argentina (6.200 t) pubs.usgs.gov. Pero las reservas se concentran en otra liga: Bolivia (estimada en ~23 Mt), Argentina (22 Mt) y Chile (11 Mt) acaparan la mayor parte de los recursos identificados pubs.usgs.gov (la “región del litio” –el triángulo– posee más de la mitad de las reservas globales reuters.comwilsoncenter.org). Estados Unidos, pese a su industria tecnológica, apenas suma unos 12–14 Mt de recursos identificados pubs.usgs.gov.
Este reparto defino un nuevo equilibrio de fuerzas: Australia domina la oferta (con mineras multinacionales que extraen crudo mineral), mientras China lidera la refinación y las baterías wilsoncenter.orgvoi.id. Argentina y Chile son coproductores regionales con presencia de empresas privadas (incluyendo firmas chinas), y Bolivia, con sus enormes salares, se proyecta como futuro «Rey del Litio» tras recientemente confirmar 23 Mt de recursos reuters.comreuters.com. En síntesis, el control del litio puede convertirse en un equivalente al petróleo para el siglo XXI: quien domine estas reservas y cadenas de valor (extracción, refinado, fabricas de baterías) tendrá palanca en la transición energética global.



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