La economía circular: darle más vida a los materiales
- Andrés Irarrázaval Domínguez
- 15 sept 2025
- 9 Min. de lectura
En un mundo acostumbrado al usar y tirar, la cantidad de residuos que generamos se ha disparado. Cada año desechamos más de 2.000 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos, y un 33% de esa basura ni siquiera se gestiona de forma segura, contaminando suelos, agua y aire picvisa.com. Si seguimos así, para 2050 la basura global podría crecer un 70% (hasta 3.400 millones de toneladas anuales) picvisa.com. ¿La consecuencia? Vertederos desbordados, océanos con islas de plástico y recursos naturales cada vez más escasos. Frente a este panorama, surge un modelo que promete convertir los desechos en recursos: la economía circular.
A diferencia del modelo lineal (producir, usar, tirar), la economía circular propone un ciclo virtuoso donde los materiales se aprovechan al máximo, reduciendo residuos al mínimo. Su principio central es “usar los materiales el mayor tiempo posible”, es decir, reutilizar y reparar en lugar de desechar. De esta forma, lo que antes era basura se reintegra una y otra vez en la economía. En términos sencillos, los residuos se transforman en recursos, creando un círculo en vez de una línea. Este concepto no solo es positivo para el medio ambiente, sino que también conlleva beneficios sociales y económicos: por ejemplo, actualmente apenas un 8% de la economía global es circular palo-it.com (¡queda mucho por mejorar!), pero se estima que adoptarla plenamente podría generar hasta 4,5 billones de dólares en beneficios económicos para 2030 palo-it.com, además de millones de nuevos empleos “verdes” palo-it.com. En las siguientes líneas exploraremos de forma sencilla cada fase de este ciclo circular y cómo juntas dan vida a un sistema más sostenible e inspirador para nuestro futuro.

Las etapas del ciclo circular
Materias primas: En la economía circular, el punto de partida es elegir mejor qué materiales usamos. Esto implica priorizar materias primas renovables o recicladas en lugar de extraer recursos vírgenes sin cesar. Por ejemplo, emplear plástico reciclado, biomateriales o insumos provenientes de desechos de otras industrias. Así se reduce la presión sobre la naturaleza y se evita la contaminación desde el origen. Además, parte de este enfoque es consumir menos materias primas en general: optimizar el uso de materiales significa que necesitamos extraer menos de la Tierra. En resumen, se trata de empezar el ciclo con buen pie, usando recursos de forma consciente y responsable.
Diseño: ¿Sabías que hasta el 80% del impacto ambiental de un producto se determina en su etapa de diseño? En un modelo circular, diseñar pensando en el futuro es clave. Esto significa crear productos duraderos, fáciles de reparar, actualizar y eventualmente reciclar. Por ejemplo, diseñar un smartphone cuyos componentes se puedan reemplazar, o muebles que se armen sin pegamentos para separar sus partes al reciclar. También se busca eliminar residuos y sustancias tóxicas desde el boceto inicial (lo que se llama diseñar “sin desperdicio”). Un buen diseño circular facilita que los productos tengan múltiples vidas: que se puedan reusar, remanufacturar o reciclar con facilidad. En resumen, diseñamos pensando en la longevidad y en el día después de que el producto cumpla su función original.
Producción: En la fase de fabricación, la economía circular propone producir más eficientemente y con conciencia. ¿Cómo? Primero, utilizando procesos limpios y energía renovable para reducir emisiones y desperdicios. Segundo, incorporando materiales reciclados en la producción (por ejemplo, fabricar ropa mezclando fibras nuevas con poliéster reciclado de botellas). Tercero, adoptando la remanufactura: esto quiere decir que, en vez de producir todo desde cero, se recuperan productos usados o sus partes para refabricarlos como nuevos. Un ejemplo son empresas tecnológicas que recolectan equipos usados, los reacondicionan y los devuelven al mercado. En producción circular nada se desperdicia: los subproductos de una fábrica pueden convertirse en materia prima para otra. El resultado es una manufactura que reduce costos de materiales, evita generar residuos (lo que no se usa se reintegra) y cuida el entorno.
Distribución: Esta etapa asegura que los productos lleguen al consumidor de forma sostenible. Implica repensar cómo empaquetamos y transportamos bienes. En la economía circular, las empresas buscan empaques reciclables, reutilizables o compostables en lugar de plásticos de un solo uso (muchas ya lo están haciendo). También optimizan la logística para reducir la huella de carbono: rutas más eficientes, vehículos eléctricos o de bajas emisiones, distribución local para acortar distancias. Incluso surgen modelos alternativos como la venta a granel o el alquiler y suscripción de productos (en vez de comprar, los usuarios alquilan y devuelven, reduciendo la necesidad de producir unidades nuevas). El objetivo en distribución es minimizar residuos y emisiones en el camino, demostrando que hasta la entrega puede formar parte del ciclo virtuoso.
Consumo (Uso): Aquí entramos nosotros, los usuarios, y se centra el principio de “usar los materiales el mayor tiempo posible”. En una economía circular, consumir no significa agotar, sino usar, reusar y compartir. Como consumidores, podemos prolongar la vida útil de los productos dándoles mantenimiento y reparándolos cuando sea necesario, en lugar de tirarlos ante el primer desperfecto. También implica cambiar el chip de siempre comprar nuevo: apostar por productos de segunda mano, alquilar en lugar de poseer (por ejemplo, alquilar herramientas que solo usamos ocasionalmente) o intercambiar lo que ya no necesitamos. Muchas empresas facilitan este comportamiento ofreciendo garantías largas, repuestos, manuales de reparación e incluso programas de recompra. En esta etapa, cada uno de nosotros aporta al ciclo siendo un consumidor responsable que ve valor en el producto mucho después de su primera compra. Un aparato, prenda o mueble puede tener varias vidas si así lo decidimos.
Recolección: Eventualmente, tras muchas reutilizaciones y reparaciones, un producto llega al final de su vida útil en su forma actual. La pregunta es: ¿qué hacemos con él? La economía circular establece sistemas eficientes de recolección para que esos materiales no terminen abandonados como basura, sino que vuelvan al ciclo. Esto abarca desde la separación y el reciclaje domiciliario (donde cada casa separa plásticos, vidrios, papel, orgánicos, etc.), hasta programas de devolución de productos usados a las tiendas o fábricas. Por ejemplo, contenedores especiales para reciclar electrónicos en supermercados, o iniciativas donde al comprar un electrodoméstico nuevo entregas el viejo. La clave es recuperar esos productos al final de su uso y dirigirlos al proceso adecuado (reciclaje, compostaje, refabricación, etc.). Cuanto mejor recolectemos, más materia prima tendremos para volver a empezar el ciclo sin extraer recursos nuevos.
Reciclaje: Una vez recolectados los materiales o productos, pasamos a transformarlos en nuevos recursos. El reciclaje es la etapa en la que lo que era residuo se convierte de nuevo en materia prima lista para usar. Vidrio que se funde para hacer nuevos envases, papel que se desmenuza y prensa para obtener cartón reciclado, plásticos que se reprocesan en gránulos para fabricar muebles o ropa deportiva… Incluso los metales de un celular viejo pueden recuperarse para componentes nuevos. Si bien reciclar consume energía y tiene sus límites, es una pieza fundamental del ciclo circular: evita que toneladas de materiales acaben en vertederos o incineradores y reduce la necesidad de extraer recursos vírgenes. Hoy todavía estamos lejos de un reciclaje óptimo (por ejemplo, solo ~9% del plástico en el mundo se recicla con éxito picvisa.com), pero con innovación tecnológica y voluntad, podemos mejorar estas tasas. En combinación con las otras etapas, el reciclaje cierra el círculo al devolver materiales valiosos al inicio de la cadena productiva.
Regeneración: Esta fase pone el broche de oro al ciclo, y aplica sobre todo a materiales biológicos y ecosistemas. Se trata de devolver a la Tierra lo que tomamos de ella, de forma que se regenere el capital natural. Un ejemplo claro es el compostaje: los residuos orgánicos (restos de comida, podas, papel sin tratamientos químicos) se descomponen para formar compost, un abono que regresa nutrientes al suelo en vez de producir metano en un vertedero. Otro ejemplo es usar aguas residuales tratadas para riego, o bio-digestores que convierten desechos orgánicos en biogás (energía) y fertilizantes. La regeneración también implica prácticas como la agricultura regenerativa, que restaura la salud del suelo, o proyectos de reforestación que compensan materiales de madera usados. En esencia, esta etapa asegura que el ciclo económico cierre el círculo también con la naturaleza, imitando sus procesos (donde no existe el “residuo”, sino ciclos continuos de vida). Así, lo biodegradable vuelve a la biosfera de manera beneficiosa, y los ecosistemas se renuevan en lugar de degradarse.
Como vemos, cada etapa se enlaza con la siguiente, formando un círculo donde materiales técnicos (metales, plásticos, vidrio, etc.) circulan indefinidamente, y materiales biológicos retornan a la tierra de forma segura. El resultado es que se aprovecha cada recurso al máximo, reduciendo drásticamente la generación de basura. De hecho, estudios estiman que si aplicamos estas estrategias globalmente, podríamos evitar enormes cantidades de residuos e incluso reducir hasta un 39% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2050 palo-it.com. ¡Es un cambio de paradigma! Pasar de la economía lineal a la circular nos guía hacia un modelo donde el crecimiento ya no está atado a destruir el planeta.
Ejemplos inspiradores de economía circular
Para entender mejor cómo este modelo cobra vida, veamos casos reales de organizaciones que ya lo están aplicando:
Patagonia (moda sustentable): La marca de indumentaria outdoor Patagonia es pionera en prolongar la vida de sus productos. A través de su programa Worn Wear, incentiva a sus clientes a reparar, reutilizar y revender sus prendas en lugar de comprar nuevas. Ofrecen incluso servicios gratuitos de reparación y venta de piezas de repuesto, y recompran chaquetas usadas para arreglarlas y venderlas de segunda mano matteria.simatteria.si. ¿El resultado? Menos ropa Patagonia en la basura y clientes más fieles a una filosofía sostenible. Desde 2005, Patagonia ha reciclado más de 27 toneladas de ropa, demostrando que la moda puede seguir tendencias sin desperdiciar transcendent.es. Su lema lo resume: “No compres esta chaqueta (a menos que realmente la necesites)”, enfatizando el consumo responsable.
IKEA (muebles circulares): El gigante sueco de los muebles se ha propuesto ser una empresa 100% circular para 2030 economiacircularenaccion.org. ¿Qué significa esto? Por un lado, IKEA está rediseñando sus productos para que sean más duraderos, fáciles de desmontar y reciclables. Por otro, ha lanzado iniciativas como “Salvemos los Muebles”, que facilita a los clientes reparar, revender o donar sus productos IKEA en lugar de tirarlos economiacircularenaccion.org. Ofrecen piezas sueltas y tornillería gratis para prolongar la vida de los muebles, y han implementado un servicio de recompra de muebles usados: en varios países, puedes vender de vuelta tus muebles IKEA y la tienda los revende de segunda mano economiacircularenaccion.org. Incluso exploran modelos de alquiler de mobiliario, donde IKEA mantiene y reacondiciona los muebles al final del contrato economiacircularenaccion.org. Todas estas acciones reducen residuos y hacen que un mismo mueble tenga varias vidas útiles antes de “jubilarse”.
Unilever (bienes de consumo masivo): Esta multinacional de productos de higiene y alimentación ha incorporado la circularidad especialmente en el manejo de envases y plásticos. Unilever se comprometió a que para 2025 todos sus envases plásticos sean reutilizables, reciclables o compostables, a usar al menos un 25% de plástico reciclado en sus paquetes y a reducir a la mitad el uso de plástico virgen unilever.com.mx. Ya en 2022, reportaron que más del 50% de sus empaques globales cumplen con ser reciclables o reutilizables financialfood.es. Además, la empresa colabora con programas de recolección de envases post-consumo (por ejemplo, apoyando cooperativas de recicladores) para asegurarse de reciclar más plástico del que ponen en el mercado unilever.com.mx. Estas iniciativas no solo reducen residuos plásticos (que suelen terminar en océanos si no se gestionan), sino que también generan materia prima reciclada para nuevos envases, cerrando el loop. Unilever demuestra que incluso a gran escala se puede “diseñar para reciclar” y repensar el modelo de “usar y tirar” de los empaques.
Estos ejemplos son solo la punta del iceberg. Otras empresas innovan con enfoques circulares: IKEA, Patagonia, Unilever son acompañadas por marcas de distintos sectores como Interface (alfombras modulares reciclables), Renault (recuperación y refabricación de autopartes usadas), HP (uso de plásticos reciclados en impresoras y cartuchos), Ecovative (materiales de embalaje a base de hongos, compostables) y muchas más. Todas comparten la visión de que los modelos de negocio pueden prosperar a la vez que cuidamos el planeta.
¿Cómo podemos sumarnos al cambio?
La economía circular no es solo tarea de las empresas o gobiernos – todos podemos ser parte de esta transición. Desde nuestro rol como individuos, hay muchas acciones con las que marcar la diferencia: reparar ese celular antes de pensar en uno nuevo, llevar bolsas reutilizables y evitar plásticos de un solo uso, separar residuos en casa para facilitar el reciclaje, comprar productos duraderos (y apoyar a marcas comprometidas con la sostenibilidad), intercambiar o vender aquello que ya no usamos, ¡las posibilidades sobran! Cada decisión cuenta para alargar la vida de los materiales y reducir nuestra huella.
Te invito a reflexionar: ¿qué pasaría si tratamos a la “basura” como un tesoro lleno de segundas oportunidades? La economía circular nos anima a eso, a ver valor donde antes veíamos desecho. Es un cambio de perspectiva poderoso y necesario. Hoy es el mejor momento para empezar: en tu próxima compra, en tu próximo proyecto, en tu comunidad, piensa en cómo cerrar el círculo. Juntos, podemos pasar de ser parte del problema a ser parte de la solución.
En conclusión, adoptar la economía circular es apostar por un futuro donde crecimiento y sostenibilidad van de la mano. Un futuro con menos residuos, más innovación y nuevas oportunidades económicas (recordemos esos 4,5 billones de dólares potenciales palo-it.com). Un futuro en el que dejamos a las siguientes generaciones no un planeta lleno de basura, sino un mundo lleno de recursos circulando y renovándose.
¿Te sumas a la revolución circular? Cada pequeño gesto cuenta. Comparte este artículo y tus ideas sobre economía circular en LinkedIn u otras redes – inspiremos a más personas a darle más vida a los materiales y a construir, entre todos, un ciclo virtuoso que valga la pena compartir. 🌎🔄
Fuentes: La información y datos mencionados provienen de organismos internacionales y reportes recientes sobre residuos y economía circular, incluyendo el Banco Mundial picvisa.compicvisa.com, la OCDE picvisa.com, la Fundación Ellen MacArthur y el Foro Económico Mundial palo-it.compalo-it.com, así como ejemplos publicados de iniciativas empresariales de Patagonia matteria.simatteria.si, IKEA economiacircularenaccion.org economiacircularenaccion.org y Unilever unilever.com.mx, entre otros. Estas cifras y casos ilustran el enorme potencial de la economía circular para transformar nuestro mundo en uno más sostenible y próspero para todos. ¡El momento de actuar es ahora! ♻️🚀


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