La caída vertiginosa del costo de las renovables: del lujo verde a la alternativa más barata
- Andrés Irarrázaval Domínguez
- hace 24 minutos
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Hubo una época en que las energías renovables se consideraban un “lujo” costoso, reservado solo para quienes podían darse ese gusto ecológico. Sin embargo, la última década ha presenciado una revolución silenciosa pero profunda: el costo de generar electricidad con fuentes limpias se desplomó de manera espectacular, reconfigurando por completo el panorama energético global. Hoy, tecnologías como la solar y la eólica han pasado de ser opciones caras a convertirse en las más económicas del mercado eléctrico talkmarkets.comtalkmarkets.com. Este descenso acelerado en el costo de la energía limpia no solo facilita la lucha contra el cambio climático; también desafía las políticas públicas, los mercados eléctricos y nuestra forma de concebir el futuro energético.
A lo largo del mundo, la transición energética cobra un nuevo impulso gracias a estos precios inéditamente bajos. Lo que antes requería subsidios cuantiosos ahora compite (y supera) en igualdad de condiciones a los combustibles fósiles. En este contexto, vale la pena reflexionar: ¿qué implican estos cambios vertiginosos para países como Chile y sus vecinos latinoamericanos? ¿Estamos preparados para aprovechar esta oportunidad histórica en pos de un sistema eléctrico sostenible y accesible para todos? A continuación, exploramos las cifras detrás de la caída de costos renovables, su explicación, y cómo este fenómeno global aterriza en nuestra realidad regional.
Costos en picada: la energía limpia rompe sus marcas
Las cifras hablan por sí solas. Datos recientes de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), difundidos por Our World in Data y visualizados por Visual Capitalist, muestran caídas de costo de dos dígitos en apenas diez años para las principales fuentes renovables talkmarkets.comtalkmarkets.com. El costo nivelado de la energía (LCOE, por sus siglas en inglés) –que incluye los gastos totales de instalar y operar una planta divididos por la energía producida– se ha desplomado drásticamente entre 2014 y 2023:
Solar fotovoltaica (PV): 75% más barata que en 2014 talkmarkets.comtalkmarkets.com. En términos prácticos, producir un kilovatio-hora (kWh) con paneles solares costaba alrededor de $0,18 USD en 2014; hoy cuesta cerca de $0,04 USD por kWh, una fracción minúscula del precio original talkmarkets.com. Dicho de otro modo, la misma energía que hace una década valía casi un dólar ahora vale apenas unos cuantos centavos. Esta reducción extraordinaria convierte a la solar en una de las fuentes más baratas de electricidad en diversas regiones.
Eólica onshore (terrestre): ~62% más barata que en 2014 talkmarkets.comtalkmarkets.com. Gracias a turbinas cada vez más eficientes y de mayor tamaño, el viento en tierra firme ha visto su costo caer de unos $0,09 USD/kWh a aproximadamente $0,03 USD/kWh en promedio global. Turbinas con palas más largas y mejores diseños logran extraer más energía del aire con menos unidades, reduciendo el costo por unidad de electricidad talkmarkets.com.
Eólica offshore (marina): ~60% más barata que en 2014 talkmarkets.comtalkmarkets.com. La energía del viento marino, antes considerada premium por sus elevados costos de instalación en alta mar, también ha abaratado su generación de $0,19 a $0,07 USD/kWh en promedio. Innovaciones técnicas, economías de escala y experiencia acumulada han sido clave para que parques eólicos marinos logren ofertar electricidad competitiva, incluso frente a centrales de carbón o gas.
Concentración solar (CSP): ~54% más barata que en 2014 talkmarkets.com. La tecnología CSP (que concentra la luz solar mediante espejos para generar calor y electricidad, a menudo con almacenamiento térmico) redujo su costo de $0,26 a $0,12 USD/kWh en el periodo. Aunque su participación de mercado es menor, esta caída refleja avances en materiales y diseños más eficientes. En 2023, la industria global de CSP ya movía unos $53 mil millones de dólares, demostrando que sigue siendo parte del portafolio renovable talkmarkets.com.
Bioenergía: ~19% más barata que en 2014 talkmarkets.com. Las fuentes bioenergéticas (como biomasa o biogás) vieron un descenso más moderado –de $0,09 a $0,07 USD/kWh– debido a que sus costos dependen en buena medida de insumos orgánicos y logística de suministro. Si bien la mejora es menor comparada con solar o eólica, el abaratamiento evidencia optimizaciones en procesos y escalamiento de proyectos.
Detrás de estos números sobresale un principio económico conocido como Ley de Wright (análogo a la famosa curva de aprendizaje): por cada duplicación en la producción acumulada de una tecnología, su costo tiende a disminuir a una tasa constante. En otras palabras, cuanto más paneles solares y turbinas fabriquemos e instalemos, más baratos se vuelven talkmarkets.com. Esto se ha cumplido a cabalidad: la demanda e inversión crecientes en renovables han impulsado la fabricación masiva, la innovación técnica y mejoras en la cadena de suministro, desatando un círculo virtuoso de reducción de costos. Lo que solía ser caro ahora es asequible gracias a años de aprendizaje e incentivos.
Un nuevo paradigma: renovables más baratas que los fósiles
El abaratamiento de las energías limpias nos ha llevado a un punto de inflexión histórico. Por primera vez, construir nuevos parques solares o eólicos puede costar menos que continuar operando plantas de carbón o gas existentes. Según IRENA, en 2023 el 81% de toda la nueva capacidad renovable instalada generó electricidad a un costo inferior que las alternativas fósiles talkmarkets.com. Es decir, en cuatro de cada cinco nuevos proyectos de energía renovable, la opción limpia no solo era mejor para el planeta –también resultó ser la opción más rentable para generar electricidad.
Este dato contundente confirma que el viejo argumento de “lo verde es más caro” ha quedado obsoleto talkmarkets.com. Incluso tras la volatilidad en los mercados energéticos de 2022, cuando los combustibles fósiles experimentaron alzas, las renovables mantuvieron su competitividad de costos reuters.comreuters.com. La tendencia es clara: con cada año que pasa, la brecha de precio se sigue inclinando a favor de las tecnologías limpias, consolidando su ventaja económica.
Consecuencia de ello, los inversionistas y empresas eléctricas están tomando nota. En 2023, la capacidad solar fotovoltaica instalada creció a un ritmo vertiginoso, duplicándose aproximadamente cada tres años talkmarkets.com. Se estima que solo en 2025 la inversión global en energía solar alcanzará los 450 mil millones de dólares talkmarkets.com, un reflejo de la confianza en su competitividad. Por su parte, la energía eólica –tanto terrestre como marina– continúa su expansión con turbinas de última generación y parques de mayor escala, destinados a aprovechar al máximo cada ráfaga. No es casualidad que gigantes tecnológicos y otras industrias estén volcando miles de millones a contratos de energía renovable, asegurándose de que una porción creciente de su suministro eléctrico provenga de fuentes limpias y baratas talkmarkets.com.
Este nuevo paradigma abre preguntas cruciales sobre el futuro del mercado eléctrico. Si lo renovable es más barato, ¿qué frena entonces una transición total? En parte, la respuesta radica en la infraestructura y la planificación: integrar cantidades masivas de energía variable (sol y viento) requiere modernizar redes de transmisión, invertir en almacenamiento energético y flexibilizar la operación del sistema eléctrico. De hecho, organismos internacionales advierten que para aprovechar plenamente estas fuentes baratas se necesitan redes más robustas y capacidad de almacenamiento de apoyo oilprice.comoilprice.com. En resumidas cuentas, ya no es el precio de generación el obstáculo, sino nuestra capacidad de adaptación tecnológica e institucional para manejar un sistema dominado por renovables.
Chile y Latinoamérica: cuando la realidad local confirma la tendencia
En Chile, país considerado hasta hace poco “dependiente del carbón”, la revolución de los costos renovables se ha sentido con especial intensidad. Las condiciones naturales privilegiadas (altos niveles de radiación solar en el norte, vientos fuertes en el sur) se sumaron a políticas públicas que abrieron espacio a las energías limpias. ¿El resultado? Tarifas eléctricas récord mundialmente bajas en subastas y una transformación acelerada de la matriz energética nacional.
Ya en 2016, Chile sorprendió al mundo cuando una licitación eléctrica adjudicó energía solar a $29,1 USD/MWh (2,91 centavos de dólar por kWh) –en aquel momento, el precio más bajo jamás registrado para la fotovoltaica sin subsidios climatechangenews.com. Para ponerlo en perspectiva, ese precio equivalía a aproximadamente la mitad del costo de generar con carbón en el país por entonces. Desde entonces, las ofertas han seguido bajando: en 2017 hubo propuestas cercanas a $21/MWh, y más recientemente se han llegado a anunciar proyectos solares en torno a $13/MWh (¡1,3 centavos/kWh!) en la región cleantechnica.comcleantechnica.com. Estas cifras, que hace una década habrían sonado utópicas, hoy son realidad gracias a la maduración tecnológica y al apetito inversionista por las renovables.
El impacto en el mix eléctrico chileno ha sido notable. Durante 2023, Chile generó cerca del 30% de su electricidad combinando solo solar y eólica, algo impensable una década atrás ember-energy.orgember-energy.org. Y la tendencia sigue al alza: en 2024 la solar y el viento alcanzaron un récord de 33% de la generación anual, complementándose con la hidroenergía para lograr que un 70% de la electricidad chilena proviniera de fuentes renovables en 2024 ember-energy.orgember-energy.org. En solo cinco años, Chile pasó de ser mayoritariamente fósil a que las energías limpias dominen su matriz, revirtiendo la proporción (en 2019 los fósiles aportaban 53% y las renovables 47%; para 2024, las renovables subieron a 70%) ember-energy.org. Este cambio vertiginoso ha sido posible en buena medida porque lo barato hoy es construir solar y eólica, mientras que seguir quemando carbón o diésel resulta cada vez menos competitivo.
A nivel de políticas públicas, el gobierno chileno y de otros países latinoamericanos han ido ajustando sus metas a esta nueva realidad. Chile se comprometió a cerrar todas sus centrales a carbón a más tardar en 2040 y alcanzar la carbononeutralidad en 2050, un plan ambicioso pero factible dado el abaratamiento de la energía limpia climatechangenews.comclimatechangenews.com. Expertos internacionales señalan que, con los costos renovables entre los más bajos del mundo, “la opción de menor costo para Chile es precisamente seguir por ese camino” climatechangenews.com. Y Chile no está solo: otros países de la región también apuestan en grande. Uruguay, por ejemplo, logró en pocos años suplir prácticamente toda su electricidad con renovables (eólica, hidráulica y biomasa) a precios muy competitivos. Brasil sigue expandiendo su capacidad eólica y solar para complementar su base hidroeléctrica, y naciones como México, Argentina o Colombia han lanzado subastas renovables (aunque con desafíos políticos recientes en algunos casos) atraídas por la conveniencia económica de estas fuentes.
No obstante, la transición en Latinoamérica no está exenta de retos socioambientales. La rápida expansión de proyectos solares y eólicos plantea desafíos como la gestión ambiental local, el diálogo con comunidades y pueblos indígenas afectados por nuevos parques, y la necesidad de asegurar que los beneficios de la energía barata lleguen a los usuarios finales. La sensibilidad socioambiental demanda que el despliegue renovable se haga con participación ciudadana, evaluaciones de impacto rigurosas y planes de transición justa para las zonas carboníferas. Después de todo, no se trata solo de cambiar megawatts “sucios” por “limpios”, sino de transformar el sistema energético con equidad y sostenibilidad integral.
Más allá del gráfico: oportunidad y llamado a la acción
Las asombrosas barras descendentes de la infografía no deben interpretarse como misión cumplida, sino como un llamado a mirar más allá del simple costo por kWh. Que la energía renovable sea hoy más barata nos brinda una herramienta potente contra la crisis climática y la inequidad energética, pero depende de nosotros aprovecharla al máximo. ¿Qué pasos son necesarios?
En primer lugar, políticas públicas audaces y consistentes. Los gobiernos deben cimentar este cambio de paradigma eliminando barreras y corrigiendo distorsiones en el mercado eléctrico. Esto implica, por ejemplo, retirar subsidios a combustibles fósiles e internalizar los costos ambientales del carbono, para no seguir dando ventaja artificial a las tecnologías más contaminantes. También significa planificar y construir con urgencia la infraestructura que la nueva era requiere: líneas de transmisión que conecten los desiertos soleados y cordilleras ventosas con los centros de consumo, sistemas de almacenamiento energético (baterías, bombeo hidroeléctrico u otros) que garanticen suministro cuando no haya sol ni viento, y redes inteligentes que gestionen la intermitencia con eficiencia ember-energy.orgoilprice.com. Chile, por ejemplo, acaba de promulgar su Ley de Transición Energética a fines de 2024 para agilizar proyectos de transmisión y modernizar el sector eléctrico ember-energy.org. Estas iniciativas son cruciales: de poco sirve tener la energía más barata si no podemos llevarla adonde se necesita o almacenarla para los momentos pico.
En segundo lugar, el sector privado y financiero debe redoblar su apuesta verde. Hasta ahora, las señales de precio han motivado un flujo masivo de inversiones hacia renovables, pero se requerirá aún más capital para transformar completamente el parque generador global. Cada central de carbón o gas que cierre antes de tiempo representa activos varados, pero también beneficios económicos netos si es reemplazada por renovables más baratas a largo plazo. Empresas eléctricas tradicionales necesitan reinventarse y abrazar modelos de negocio bajos en carbono, mientras que inversores y bancos deben canalizar financiamiento hacia proyectos verdes, incluyendo innovaciones como el hidrógeno verde o la geotermia, que complementarán a la solar y eólica en la matriz limpia.
Por último, la ciudadanía y la sociedad civil tienen un rol insustituible. La presión pública por aire limpio y acción climática, sumada a la preferencia de consumidores por energía renovable (por ejemplo a través de elegir proveedores eléctricos con certificados verdes donde sea posible), refuerza la señal de cambio. Además, a nivel local, comunidades informadas pueden negociar mejores condiciones y compensaciones con los proyectos renovables en sus territorios, asegurando que el desarrollo sea participativo y respetuoso del entorno. La educación y difusión son vitales: entender que la energía solar que llega a nuestros techos o la eólica que recorre nuestros valles no solo es buena para el planeta, sino que conviene al bolsillo nacional, ayudará a derribar resistencias al cambio.
En conclusión, la caída del costo de las renovables es una noticia extraordinariamente positiva, pero su verdadero potencial depende de las decisiones que tomemos ahora. Estamos ante una oportunidad histórica de re-conectar nuestra forma de producir energía con los límites del planeta y con las necesidades de la gente, abandonando la falsa dicotomía entre desarrollo y sostenibilidad. El gráfico de costos a la baja nos cuenta una historia de ingenio humano, aprendizaje y esperanza tecnológica; lo que hagamos con esa información definirá si convertimos esta ventaja en acción climática real.
El llamado es claro: no dejemos que esta curva descendente pase inadvertida. Es momento de acelerar la transición energética apoyándonos en la evidencia de que lo limpio también es lo más barato. Cada país, cada ciudad, cada empresa y cada persona tiene algo que aportar para que la promesa de la energía asequible y sostenible se materialice más allá de las estadísticas. Hagamos que en los próximos años, cuando miremos “más allá del gráfico”, veamos sistemas eléctricos descarbonizados, comunidades empoderadas con energía renovable local y un planeta que respira un poco más aliviado. La tecnología nos ha dado las herramientas; falta nuestra voluntad colectiva para usarlas.
Por un futuro donde la energía limpia sea sinónimo de prosperidad compartida, el momento de actuar es ahora. climatechangenews.comreuters.com
Fuentes: Visual Capitalist / IRENA / Our World in Data (datos de LCOE 2014-2023); Informe Renewable Power Generation Costs 2023 – IRENAreuters.comreuters.com; Reutersreuters.comreuters.com; Ember Climate (datos generación Chile)ember-energy.orgember-energy.org; Climate Home Newsclimatechangenews.com; Ministerio de Energía de Chile; entre otros.

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